La trágica leyenda de la LLorona

Azteca Internet

06 de octubre de 2010, 08:53 hrs

La Llorona es un personaje legendario,  La historia cuenta la desgracia de una mujer que tras perder a sus hijos, arrastra una profunda pena el tiempo que le queda de vida y más allá de ella. La leyenda tiene infinidad de versiones, pero en general mantienen los mismos rasgos.

La leyenda de la llorona es bastante añeja y es bien conocida en muchos países de habla hispana, sus orígenes datan de la época prehispánica, donde Cihuacóatl, (diosa de la maternidad), ayuda a Quetzalcóatl a construir la presente humanidad, pero Se ve obligada a abandonar a su hijo Mixcóatl, la leyenda asegura que Cihuacóatl regresa una y otra vez a llorar la muerte de su hijo perdido. Pero solo puede encontrar un cuchillo de sacrificios. Este suceso es la interpretación de la muerte de las mujeres nobles durante el parto.

La leyenda prehispánica narra la aparición de Cihuacóatl en forma de fantasma, advirtiendo la destrucción del imperio de Moctezuma. La leyenda trasciende la época prehispánica y toma el nombre de La Llorona.

El lamento del espíritu

En el México colonial, cada noche las campanas del templo católico marcaban el toque de queda sobre las once de la noche. Pasada esa hora, comenzaban a oírse llantos y gritos angustiosos, emitidos por una mujer sobrenatural que recorría de madrugada la colonia española y desaparecía misteriosamente antes del alba, los vecinos comenzaron a preguntarse quién sería esa mujer y qué pena la ahogaría. Asomándose a las ventanas, o saliendo bravamente a su encuentro, distinguieron a una mujer vestida de blanco, oculta tras un velo, flaca y macilenta, que se arrodillaba mirando a Oriente en la Plaza Mayor. Al ver que la seguían, se desvaneció entre la bruma junto al Lago de Texcoco

¿Quién era y por qué lloraba?

Se decía que era una mujer indígena, enamorada de un caballero español o criollo, con quien tuvo tres niños. Sin embargo, él no formalizó su relación: se limitaba a visitarla y evitaba casarse con ella. Razón por la cual la Llorona enloqueció de dolor y ahogó a sus tres hijos en el río. Después, al ver lo que había hecho, se suicidó. Desde entonces, su fantasma pena y se la oye gritar "¡Ay, mis hijos!" (o bien, emitir un gemido mudo). Suele hallársela en el río, recorriendo en el lugar donde murieron sus hijos y ella se quitó la vida.

Algunos ponen la leyenda en relación con la creencia totonaca en las Chihuateteo, mujeres muertas en el parto, a las que se consideraba diosas.

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